2004. tal dia ( aviat ) farà tres anys ( Pere Damian / Joan Barril ).
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El PERIODICO 12-OCT-2004
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PERE DAMIÁN, FOGARS DE MONTCLÚS
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Nubarrón en el Montseny
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El otoño ha llegado a la cima del Turó de l'Home (1.706 metros) en forma de borrasca de incertidumbre. Uno de los observatorios más emblemáticos de la meteorología catalana atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que fuera inaugurado por Eduard Fontseré en el verano de 1932.
El Instituto Nacional de Meteorología (INM) ha decidido prescindir de los servicios de Miquel Meseguer, que desde que nació en 1958 vive en la cima más alta del Montseny y desde hace 17 años se encarga del observatorio. Meseguer no logró aprobar hace un año una prueba para auxiliar administrativo y la Delegación del Gobierno en Catalunya, de quien dependía directamente, le dejó de pagar a mediados de septiembre. El observador no era un empleado fijo, sino que trabajaba de forma interina para el INM desde 1988. El instituto reconoce que era una situación "excepcional" que se prolongó en el tiempo "más de lo habitual".
El mantenimiento de la estación permanente a 1.706 metros de altura resulta caro para el INM y más aún cuando es posible instalar una estación automática. Además, en el trasfondo de la situación está el inminente traspaso de las competencias sobre el observatorio al Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat), que la Generalitat y el Gobierno tienen pactado desde hace tiempo pero que no se acaba de concretar.
Y en mitad del temporal siguen Miquel Meseguer y su familia. El observador asegura que se siente "perplejo" por el trato recibido del INM y porque nadie le ha comunicado que su relación laboral ha terminado. Meseguer continúa en el Turó de l'Home: "El observatorio es mi casa y no tengo otro sitio a donde ir". Y añade: "Es una situación que me preocupa, pero el problema de fondo es el futuro del observatorio".
La estación fue la primera de alta montaña que se fundó en la Península. Fontseré culminó en 1932 un proyecto que se comenzó a gestar varias décadas antes, a finales del siglo XIX. El observatorio del Turó de l'Home fue una pieza emblemática de la meteorología catalana durante la Segunda República, pero tras la guerra civil pasó a manos del Ejército del Aire y posteriormente al INM.
La Diputación de Barcelona, que gestiona el parque natural del Montseny, planteó hace unos meses el traslado del observatorio a la cercana cima del Puig Sesolles (1.689 metros), tras pactar con el Ejército y ejecutar el desmantelamiento de la antigua base militar. El posible traslado ha sido otro escollo que ha dificultado el traspaso de las competencias sobre el observatorio, puesto que podría desvirtuar los datos meteorológicos recogidos desde hace 72 años. El observatorio es, junto al Fabra (Barcelona) y el del Ebro (Roquetes), el que tiene la serie más larga y completa de toda Catalunya.
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UNA LUZ EN LA CIMA,
POR JOAN BARRIL *
ALLÍ DONDE había la presencia humana ahora suele haber una máquina. Con los grandes telescopios mandamos a los mirones de las alturas a aburrirse al valle. Incluso el Turó de l'Home puede deshumanizarse. Ahora parece que Catalunya se va construyendoa fuerza de suspicacias y de desautorizaciones mutuas. Es un método como otro cualquiera. Pero hubo un tiempo en el que Catalunya se hacía a pie. Hace poco Jordi Pujol fue objeto de un homenaje en la cima del Tagamanent, esa cima donde se produjo la visión mística de la Catalunya de hoy. Las montañas han sido muy importantes en este país nuestro. Son muchos los picos sobre los que alguien ha edificado alguna ermita o algún santuario como si se tratara de un locutorio entre los hombres y el cielo. Esas ermitas y esas cruces son los remaches con los que Catalunya se ha clavado a la corteza del planeta. No es de extrañar que, a veces, en estas brumas deshilachadas de las cimas se tengan visiones románticas. Pujol en el Tagamanent siente la misma emoción telúrica que Guerau de Liost en el Matagalls, que mossèn Ballarín en Queralt y que mossèn Cinto en la Mare de Déu del Mont contemplando de lejos el Canigó. En los picos de Catalunya siempre hay una huella de Dios y los pocos que suben suelen comportarse con la prudencia de los invitados. Y a veces, como Pujol en su día, regresan al valle transfigurados, como lo debió de hacer Moisés al descender del Sinaí con el mandato divino de llevar a su pueblo a la Tierra Prometida. Pero haymontañas humanas. Cuando Catalunya todavía se hacía a pie, subí con dos amigos a acampar entre las ventiscas del Turó de l'Home. Debíamos tener 16 años y la noche era pésima. Apareció un hombre equipado con un buen anorak y nos aconsejó que dejáramos la tienda azotada por el viento y que entráramos en su casa. Ese señor se llamaba García de Castro y nos dio una taza de leche con cacao caliente. Ni visiones patrióticas ni ilusionesmísticas: una solidaridad meramente humana rodeada de aparatos de medición. Uno de los hijos de aquel hombre aparecido en la ventisca sucedió a su padre en la observación meteorológica del Montseny. Se llama Miquel Meseguer. No le conozco, aunque es probable que en aquella noche de mi acampada frustrada estuviera por allá, en la pequeña casa del meteorólogo. Cuarenta y cuatro años en la montaña y ahora resulta que Meseguer puede ser expulsado porque no ha aprobado unas oposiciones a auxiliar administrativo que eran condición indispensable para quedarse. Me cuentan que los tiene cuadrados y que no va a ceder fácilmente. Pero es evidente que le quieren sacar de allí. Aduce el Instituto Nacional de Meteorología que su vivienda es cara y que hoy los aviones vuelan mucho más arriba que los 1.700 metros. Las máquinas podrían hacer lo mismo. La burocracia contra ese pequeño sentido heroico de la vida. Mandamos a Pedro Duque al espacio, pero despoblamos nuestras atalayas. Me da tranquilidad saber que, al menos en la cima de una sola de mis montañas, alguien vigila las nubes y da los buenos días a los caminantes de lo inútil. Gracias a esa familia, el Montseny es un macizo blando, un lugar donde las estrellas hacen brillar las amatistas. ¿Cómo explicaremos que el Turó de l'Home se haya quedado sin hombre que lo administre?













Gerardo dijo
Bé, Miquel, no conec la teva situació exacta ara mateix, però el veure't encara allà dalt, trobar-te i xarrar mentre faig una cerveseta en mig de la caminada, em fa confiar en que podràs continuar a la teva atalaya, que al cap i a la fi és casa teva. Tant de bo sigui així. Per cert, molt bona la del Barril quan diu "me cuentan que los tiene cuadrados y que no va a ceder fácilmente". Es clar, allà dalt cal tenir-los quadrats, perquè si no un podria caure rodolant.
Salutacions
7 Mayo 2007 | 09:48 AM